Ibamos acojonaos por los comentarios de gente que decía que lo había pasado mal. Nosotros, por nuestra parte, hemos confirmado algo que ya teníamos bastante claro: Al parecer, no tenemos alma.
Debe ser algún tipo de síntoma de los videojuegos. O igual es cosa de la formación que nos dieron en Cataluña.
Dimitri se ha quedado en el hotel porque estaba muy afectado, ya que tenía muchos familiares en el lugar. Así que para llevarlo con nosotros a disgusto lo hemos dejado vigilando la habitación.